La insulina en el tratamiento de la diabetes

En mi continua búsqueda de información para aprender cada día un poco más sobre la diabetes y todo lo que ella conlleva, encontré esta mañana un documento muy interesante sobre el uso de la insulina para el tratamiento de la diabetes.

A pesar de ser un poco extenso (25 páginas), tras leer todo el documento considero que puede ser de mucha ayuda, tanto para los diabéticos recién diagnosticados, especialmente aquellos a los que se les haya recetado insulina en su tratamiento, como a los que ya lleven tiempo gestionando la diabetes, a fin de consolidar conocimientos y refrescar ideas que algunas veces obviamos por nuestra rutina.

El documento en cuestión se trata de un pdf elaborado por el Dr. Martín López de la Torre, facultativo especialista en Endocrinología y Nutrición, que actualmente desarrolla su trabajo en la Sección de Endocrinología del Hospital Universitario “Virgen de las Nieves”, en Granada.

Os recomiendo la lectura del documento detenidamente, pues explica aspectos muy interesantes y esclarecedores sobre la utilización de la insulina como terapia efectiva para la gestión de la diabetes. Entre otros, se pueden destacar los siguientes temas:

  • Tipos de insulina. Detalle de los efectos de cada tipo.
  • Pautas para su administración.
  • Orientaciones para determinar dosis óptimas.
  • Combinaciones de insulina y antidiabéticos orales.

Ni que decir tiene, que la utilización de este documento debe ser única y exclusivamente para obtener más conocimientos en torno al funcionamiento de la insulina, no para decidir por nuestra cuenta las dosis de medicamento que debemos utilizar.

Es imprescindible que, para tener éxito, compartamos con nuestro equipo médico aquellas dudas que nos surjan sobre cualquier aspecto, de modo que obtengamos una mayor experiencia y control sobre lo que debemos hacer a la hora de tomar decisiones sobre su utilización.

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Un nuevo chip para controlarlas a todas: ACCU-CHEK Aviva 111

Últimamente no hacen más que surgirme novedades en los productos que utilizo para la gestión de la diabetes. Si el último día os hablaba del cambio de modelo de la insulina Lantus, hoy he tenido una agradable sorpresa cuando he abierto una nueva caja de las tiras reactivas que utilizo con mi glucómetro Accu-Chek Aviva Nano.

Hasta ahora, para mantener el correcto funcionamiento de las tiras reactivas, era necesario sustituir el chip de codificación en el glucómetro con el correspondiente al tubo de tiras que fuésemos a utilizar (ambos con el mismo código). Los problemas se daban cuando se olvidaba realizar dicho cambio, se dañaba por algún imprevisto el chip de codificación, etc., situaciones ante las cuales nos encontrábamos con fallos en su utilización y la imposibilidad de utilizar las tiras sin el chip correspondiente.

Cuando abrí la nueva caja de tiras esta mañana, lo primero que observé y que llamó mi atención fue el cambio de color del chip, ahora de color negro. Tras echar un vistazo a la documentación adjunta, indicaba “El chip de codificación negro funciona con TODAS las tiras reactivas destinadas a usarse en su medidor. No deje de usarlo incluso si los nuevos envases contienen chips de codificación de diferentes colores o con números de código diferentes”. Busqué información por internet al respecto, ya que no había oido nada sobre el tema, pero al no encontrar nada en concreto decidí contactar directamente con la empresa a través de su teléfono de atención gratuita (900 210 341). La chica que me atendió me confirmó la novedad.

ACCU-CHEK ha solucionado definitivamente los problemas derivados del cambio obligado de chip para cada nueva caja de tiras reactivas, incorporando un nuevo chip de color negro con el código 111, único y válido para utilizar con cualquier tira reactiva, independientemente del chip de codificación para el que fuesen creadas. Este cambio que os comento es en cuanto a las tiras Accu Chek Aviva, desconozco si también han extendido este procedimiento al resto de productos que funcionan con tiras distintas.

De esta manera, para aquellos que utilicéis este tipo de tiras reactivas, sólo tendréis que sustituir el chip que estuviéseis utilizando por este nuevo cuando os lo encontréis en una caja de tiras y ya no necesitaréis sustituirlo más, pudiendo deshechar cualquier otro chip que las acompañe, con la seguridad de que el funcionamiento será el correcto.

En gran medida lo veo como un avance bastante positivo, ya que por un lado, simplifica todo el proceso de una forma segura, y por otro, evita los errores e incompatibilidades que se producían con el sistema de codificación anterior.

Y vosotros, ¿Habéis tenido alguna vez problemas con los chips de codificación y las tiras reactivas que utilizáis habitualmente?

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Cambio de Lantus OptiSet a Lantus SoloSTAR

Hoy he ido a mi médico de cabecera a renovar la receta electrónica para otro año, conocida aquí en Andalucía como Receta XXI, maravillosa renovación del sistema por cierto que venimos disfrutando ya desde varios años, que permite ir directamente a retirar los medicamentos a la farmacia sin tener que acudir al centro de salud a pedir una nueva receta cada vez que se me agotan, como se hacía antiguamente.

Las cosas como son, las mejoras en el Sistema Sanitario son lentas y cuesta conseguirlas, pero cuando las aplican en beneficio de los usuarios hay que aplaudirlas. Ello ha reducido en gran medida la burocracia para pacientes crónicos como somos los diabéticos, y en muchos casos, también se favorece una administración más correcta de los medicamentos, en función del Plan de medicación establecido para cada paciente.

Aparte de algunos ajustes que tuvimos que realizar en cuanto al número de dosis que tenía asignadas en las insulinas que estoy utilizando, ya que es la primera vez que renovaba la Receta XXI desde que empecé el nuevo tratamiento con Novorapid y Lantus, me han cambiado esta última al nuevo modelo de Lantus SoloSTAR. Ya hace tiempo que había leido en el blog “Historia 1857557″, el cual os recomiendo que sigáis asiduamente, sobre el rediseño de los bolígrafos de Lantus, pero aún no había visto de cerca un bolígrafo de Lantus SoloSTAR. Tras retirarlos de la farmacia y echarles un vistazo, no he podido quedar más satisfecho con los cambios, ¡¡Ya tengo ganas de estrenarlos!!.

El rediseño en sí no afecta para nada a la insulina, es exactamente la misma, los cambios son para el bolígrafo aplicador, en lo que para mí, son mejoras sencillas pero muy útiles para el uso diario de esta insulina. Aquí podéis ver una imagen comparativa entre los dos modelos:

Una de las mayores quejas que tenía sobre el bolígrafo de Lantus OptiSet era el dichoso mecanismo de carga que tenía, obligando a, una vez seleccionada la dosis a inyectar, tirar del émbolo hacia atrás hasta oir un “clic”, asegurándote con ello que ya estaba lista para usar. Acostumbrado a la sencillez en el uso de los bolígrafos de Novo Nordisk (Novomix o NovoRapid), con los que lo único que había que hacer era seleccionar la dosis e inyectar, el tener que hacer eso con el de Lantus OptiSet me parecía algo odioso, por no hablar de la dureza que presentaba en muchas ocasiones el mecanismo al tirar hacia atrás hasta que se oía el dichoso “clic”.

Al fin esto se ha eliminado y su uso se ha simplificado, seleccionar la dosis e inyectar, sin más rodeos, así de fácil. Además, también se permite ahora girar el mecanismo hacia atrás y hacia delante, mientras que en el antiguo modelo, si te equivocabas asignando la dosis, tenías que girar todo el mecanismo otra vez dando la vuelta completa, ya que sólo podía girar en un sentido.

Por otra parte, los nuevos bolígrafos Lantus SoloSTAR permiten seleccionar dosis impares, mientras que los de Lantus OptiSet sólo suministraban dosis pares, y se ha cambiado un poco el aspecto señalador, quedando más claro cuántas unidades nos estamos inyectando, evitando equivocaciones peligrosas.

En definitiva, analizándolo detenidamente son cambios muy sencillos los que se han realizado y que hacen que el manejo sea mucho más fácil, por lo que uno se pregunta cómo es posible que desde un principio el diseño de los bolígrafos no fuese tan manejable como ahora. Será que no los diseñaron quienes van a usarlos diariamente, ¿no?.

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Ejercicio físico y diabetes – Parte 1

Antes de entrar de lleno en las cifras que he ido recopilando sobre el control de mis glucemias cuando hago ejercicio físico, me gustaría hablaros un poco sobre lo que pienso acerca de la utilidad que tiene como herramienta para el control de la diabetes. En mi opinión, es como una dosis extra de insulina, pues ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre, aumenta la sensibilidad frente a la insulina, despeja la mente de tensiones y preocupaciones, ¡¡qué más se puede pedir!!

Siempre que hablo con alguien sobre cómo llevo el control de mi diabetes, y sobre todo, cuando me piden algún consejo, lo primero que digo es que cada caso es distinto, ya que nuestro cuerpo se ve afectado diariamente por un sinfín de variables: horarios de comida, tipo de alimentación, niveles de estrés, características físicas (peso, edad, sexo), ejercicio físico, medicamentos, etc. Y todo ello influye en qué será más conveniente para cada caso particular. Lo que sí puedo aportar en cuanto al ejercicio físico, es que siempre me ha acompañado y me acompañará en la gestión de mi diabetes.

Cuando me la diagnosticaron tenía 19 años, sin antecedentes familiares conocidos, y el médico me recomendó un tratamiento de antidiabéticos orales, metformina (dianben) y acarbosa (glucobay) concretamente, que seguí durante unos 2 años y medio. No puedo opinar si dicho tratamiento fue el correcto o no, pues como ya he comentado en otras ocasiones, no soy médico y todo lo que aquí aporto es fruto de mis vivencias personales. Era un paciente joven y sin sobrepeso (1,90 de estatura y 70 kg. por aquel entonces) y seguí ese tratamiento a rajatabla. No me iba mal, las glucemias se mantenían en rangos aceptables, pero con mi perspectiva actual, creo que ello era debido a mi control estricto de la dieta, la poca e insuficiente insulina que aún generaba mi páncreas según el endocrino, y sobre todo, al ejercicio físico que regularmente llevaba a cabo sin faltar ni un sólo día.

Para facilitarme la tarea, mis padres me compraron una bicicleta estática, con la que podía realizar un ejercicio físico sencillo, aunque hubiese mal tiempo, y controlable en cuanto a intensidad y duración. Aún hoy me acompaña mi buena bicicleta Boomerang B580. ¡¡Anda que no he hecho ya kilómetros con ella!!

Se que a mucha gente le aburre hacer ejercicio en la bicicleta estática, pero tienes muchas posibilidades a la vez que haces este tipo de ejercicio, como escuchar música, ver la tele, charlar con alguien, incluso jugar a la play mientras le das caña a los pedales. Es cuestión de proponértelo y hacer lo que más te guste, no debes verlo como una obligación odiosa que te debes imponer por ser diabético. Adáptalo a tus necesidades y comprobarás los beneficios. Además, las posibilidades son infinitas, no tiene porqué ser con una bicicleta estática, desde andar un ratito todos los días, hasta correr o practicar cualquier tipo de deporte, la cuestión es que hagas ejercicio físico a la vez que te diviertes.

Posteriormente al tratamiento con antidiabéticos orales, tuve que empezar con insulina, pues la producción de mi páncreas se agotó y por mucha dieta estricta o ejercicio físico que hiciera, mi control glucémico ya no era tan bueno como antes. Todo ello sin contar con la reducción de peso que tuve con dichos medicamentos, acercándome a unos delgados 60 kg. Definitivamente tenía que cambiar el tratamiento.

Comencé con la insulina Novomix 30, mezcla de un 30% de acción rápida y un 70% de acción intermedia, y pronto se vieron los resultados, en 2 meses recuperé 10 kg. y mis glucemias mejoraron. Por supuesto, la dieta y el ejercicio físico diario continuaron en esta etapa. A pesar de mantener buenos datos en cuanto a glucemias y hemoglobina glicosilada (en torno al 7%), al inyectarme únicamente dos veces al día (desayuno y cena) había un largo periodo de tiempo donde me costaba mantener la glucemia a raya, sobre todo la posprandial del almuerzo. Entonces realizaba el ejercicio físico para combatir las glucemias altas, fundamentalmente después de la merienda. Quizás por ello duré tanto tiempo con ese tratamiento, a pesar de la poca flexibilidad que me permitía.

El cambio que me llevó al tratamiento que sigo actualmente, con Novorapid y Lantus, me ha supuesto acercarme a lo que podríamos llamar como “rutina cercana a la normalidad“, y según lo veo yo, he ganado en calidad de vida, aunque me haya supuesto incrementar el número de inyecciones diarias (de 2 a 5). Últimamente me mantengo en 76 kg., con mis últimas hemoglobinas glicosiladas en 5,8% y 6%, y sin olvidar el mantenimiento de una dieta saludable junto al ejercicio físico diario. La ventaja es que ahora puedo adaptar la insulina a lo que hago y no al revés.

En definitiva, lo que pretendo aportar con todo esto es que los beneficios que nos puede proporcionar la realización de un ejercicio físico diario, son tan buenos como los de cualquiera de los medicamentos que nos tomamos para el control de nuestra diabetes. Y las alternativas que existen son tan variadas que podemos escoger la que más nos guste, lo fundamental es que nos divirtamos haciendo el ejercicio físico a la vez que nos beneficiamos de sus efectos. Y vosotros, ¿realizáis habitualmente alguna actividad física? En un próximo post, publicaré los datos sobre el control de mis glucemias antes y después de la actividad.

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Bob Krause, 85 años conviviendo con la diabetes

Retomando las historias sobre diabéticos que nos demuestran día a día cómo se puede vivir de manera muy normal teniendo diabetes, he pensado que es fundamental que conozcáis, si no habéis ya oído hablar de él, a alguien que no sólo ha demostrado ésto, sino que además de vivir bien, es posible hacerlo muchos años aún teniendo diabetes.

El pasado 14 de marzo recibí por twitter una noticia sobre el fallecimiento de Bob Krause a la edad de 90 años, una persona anónima hasta entonces para mí que no hubiera llamado mi atención si no fuera porque de esos 90 años había estado conviviendo con la diabetes 85 años. Sí, he escrito bien, 85 años!!!!

Bob Krause nació en 1921, precisamente el año en el que fue descubierta la insulina. Cinco años más tarde, en 1926, fue diagnosticado de diabetes tipo 1, coincidiendo afortunadamente para él con la puesta en comercialización de la insulina para el tratamiento de la diabetes. Y digo afortunadamente porque Bob Krause tuvo más suerte que su hermano mayor, Jackie, que también fue diagnosticado de diabetes tipo 1 algunos años antes, pero que falleció al no poder acceder al tratamiento médico mediante la insulina que aún estaba en desarrollo.

Cuando me enteré de esta historia no pude menos que imaginar la difícil situación a la que tuvo que enfrentarse una vez que le diagnosticaron diabetes en 1926, siendo apenas un niño, con la insulina en sus inicios de comercialización, tras haber vivido la muerte de su hermano mayor por la misma enfermedad y con muchas menos comodidades de las que podemos disfrutar hoy en día para el tratamiento de la diabetes.

La capacidad de esfuerzo y determinación, tanto de Bob Krause como de su familia, han sido los pilares fundamentales en los que se ha basado para que su vida se haya desarrollado durante tantos años de manera normal, viviendo incluso por encima de las expectativas de vida de una persona totalmente sana de su generación. Desde muy pequeño, su madre lo mantuvo bajo una dieta estricta, controlando minuciosamente el peso de los alimentos, y rápidamente aprendió a suministrarse de manera autónoma las dosis de insulina necesarias para cada comida, inyectándosela en piernas y brazos.

Fundamentalmente, las pautas que han caracterizado la vida de Bob Krause como diabético han sido su magnífico autocontrol y la disciplina diaria, llevando perfectamente registrados sus controles de glucosa, manteniendo una dieta saludable, tomando con responsabilidad los medicamentos, etc. Como él mismo decía, trataba a su cuerpo como a un automóvil, realizando las revisiones pertinentes, monitorizando su glucosa 9-10 veces al día, y sobre todo “comiendo para mantenerse vivo en lugar de comer todo el tiempo o por placer”.

Esta vida ejemplar y responsable con diabetes le valió el reconocimiento del Centro Joslin para la diabetes en su 90 cumpleaños, recibiendo una medalla como el primer estadounidense conocido que ha vivido 85 años con la enfermedad, sirviendo de ejemplo para los millones de personas que tenemos diabetes y que en muchas ocasiones lo vemos todo tan difícil e imposible de conseguir.

A lo largo de sus casi 91 años, Bob Krause consiguió desarrollar su vida plenamente, se licenció en ciencias por la Universidad de Detroit, obtuvo una ingeniería en la Universidad de Washington, en Seattle, y tras trabajar varios años como profesor en dicha Universidad, se embarcó en el programa de desarrollo de cohetes Atlas en la General Dynamics Convair Division en San Diego, para los primeros vuelos espaciales tripulados.

Quizás muchos puedan pensar que se trata de un caso aislado, y es cierto que llegar a los 90 años teniendo diabetes es muy difícil, pero también lo es para los que no lo son. Lo que considero más importante es la demostración de que llevando una dieta sana y equilibrada, haciendo ejercicio regularmente y siendo responsables con nuestros tratamientos, no debemos temer a la diabetes en ningún momento, pues conseguiremos llevarla de la mejor forma posible.

¿Conocéis historias parecidas a ésta? Os invito a que las compartáis mediante los comentarios.

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Cuidado con los errores al medir los niveles de glucosa

Una de las herramientas más importantes y útiles que tenemos los diabéticos es el glucómetro, ese dispositivo que tantas y tantas gotitas de nuestra sangre analiza cada día.

Gracias a él, podemos saber de manera instantánea en qué nivel se encuentra nuestra glucosa en sangre, permitiéndonos así el llevar un control más correcto de la diabetes, ajustando las dosis de insulina, las comidas o el ejercicio físico según los valores que vayamos obteniendo.

Y si es importante que de manera regular controlemos nuestros niveles de glucemia, igualmente lo es que tomemos las precauciones necesarias a la hora de realizar las mediciones con el glucómetro, ya que de lo contrario podemos obtener valores incorrectos que nos harían tomar decisiones equivocadas, como por ejemplo utilizar más o menos insulina de la necesaria, con todo lo que ello supondría (hiper o hipoglucemias).

El pasado fin de semana me ocurrió una anécdota que viene muy al caso. Aprovechando el buen tiempo que hacía, pasé la mañana del domingo con unos amigos, recorriendo un sendero rural por la Ribera de Sanlúcar de Guadiana, para el cual por supuesto llevé algún suplemento con el que evitar las hipoglucemias (tetrabrick pequeño de zumo). Además, llevaba unas naranjas pequeñas en la mochila, de las cuales me tomé dos, ya que el zumo era pequeño y el sendero era más complicado de lo que me dijeron (tenía bastantes bajadas y subidas). El día estaba inmejorable, recomiendo a todo el mundo que saque tiempo de donde sea para hacer ejercicio físico al aire libre:

En total, la distancia que recorrimos fue de 12 km, entre ida y vuelta. Cuando llegó la hora de almorzar (como abre el apetito una buena caminata), preparé el glucómetro para controlar cómo estaba mi nivel de glucosa y ponerme las unidades de insulina ultrarápida en consecuencia, como hago siempre antes de cada comida. No veáis cuál fue mi sorpresa cuando el glucómetro indicó: 244 mg/dL!!!

No podía ser, había medido mi glucemia antes de iniciar el sendero, 142 mg/dL, también cuando me tomé el zumo y las mandarinas, 75 mg/dL, y aunque me hubiera subido por dichos suplementos, 244 mg/dL era demasiado…

La explicación estaba en la fruta que tomé mientras hacía el sendero, las naranjas que pelé con las manos. Hace ya un tiempo, leí un artículo sobre un estudio de la Universidad de Juntendo, en Tokio, en el que se demostraba que pequeños trozos de fruta en contacto con los dedos podían alterar los resultados de medición de los glucómetros.

Al manipular trozos de fruta con las manos, el azúcar de éstas permanecía en los dedos, pudiendo falsear las mediciones del glucómetro al mezclarse con las gotitas de sangre que se analizan. Es más, se había demostrado que incluso limpiando los dedos con alcohol varias veces seguían mostrándose valores incorrectos. La única forma de eliminar el azúcar de los dedos era lavando las manos con agua corriente.

Muchas veces me ocurre que siguiendo la rutina olvido lavarme las manos antes de pincharme en el dedo para analizar la glucemia, por lo que efectivamente, las enjuagué concienzudamente con agua y volví a realizar el análisis. 120 mg/dL. ¡¡Esto ya era otra cosa!!

Quizás ese estudio demuestre algo que es bastante obvio. Y también es cierto que en mi caso particular estábamos ante un valor de la glucemia demasiado elevado que me hizo sospechar (si no hubiese sido tan desproporcionado podía haberlo dado por bueno), pero lo que quiero reflejar es que en muchos casos nos dejamos llevar por la rutina diaria de los pinchazos en los dedos, la mecánica de las inyecciones de insulina, etc. Y es muy importante que sigamos unas pautas mínimas para evitar que errores como éstos nos puedan perjudicar.

Lo más recomendable es lavarnos las manos con agua y secarlas bien antes de realizar las mediciones con el glucómetro, no confiando demasiado en la limpieza con alcohol. Es más, si ocurriera que no tuviéramos agua disponible para lavarlas, es preferible recurrir a una nueva medición sobre una segunda gota de sangre, pues también se ha demostrado que puede llegar a ser más fiable el resultado que ofrezca, evitando siempre una excesiva presión sobre el dedo para obtener la gota de sangre.

¿Habéis tenido alguna vez experiencias similares con niveles de glucemia elevados que os hayan hecho sospechar que algo no encajaba?

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Recicla los medicamentos de manera responsable. Puntos SIGRE

El tema de hoy no está directamente relacionado con la diabetes, pero dado que como diabéticos somos usuarios habituales de medicamentos y otros materiales relacionados, quiero llamar la atención sobre la gran cantidad de elementos como envases, medicamentos caducados, restos de aquellos que hemos utilizado, etc., que son desechados directamente en la basura, eso en el mejor de los casos, contribuyendo entre todos a la degradación del medioambiente o a la acumulación de residuos peligrosos.

Sin embargo, tenemos al alcance de nuestras posibilidades la opción de gestionar el reciclaje de los medicamentos de una forma responsable, limpia y que nos beneficie a todos.

Por ello quiero hablaros de los denominados Puntos SIGRE.  Seguro que en más de una ocasión los habéis visto al entrar en una farmacia, pero de lo que estoy aún más seguro es de que todavía muchos no los habéis usado.

He de reconocer que al principio de mi diabetes, cuando terminaba de usar las cajas de antidiabéticos orales, o cuando se agotaban los bolígrafos de la insulina, los desechaba directamente en el cubo de la basura como un residuo más.

Sin embargo, a día de hoy voy guardando poco a poco en una bolsa los envases vacíos de las tiras reactivas, los bolígrafos de insulina usados, las cajas de pastillas de ramipril ya vacías, etc., hasta que una vez llena la llevo a la farmacia para depositarla en el punto SIGRE. Igual que existen contenedores específicos para el plástico, el vidrio o el papel, entre otros, en las farmacias también podemos encontrarnos con un contenedor especial, a través del cual podremos contribuir a un reciclaje responsable de los medicamentos. Estos contenedores son desarrollados y gestionados por SIGRE Medicamento y Medioambiente, entidad sin ánimo de lucro promovida por los laboratorios farmacéuticos, que desde el año 2001 realiza la correcta gestión medioambiental de los envases y restos de medicamentos de origen doméstico.

Aquí podremos depositar:

  • Restos de medicamentos caducados o no usados, y sus envases.
  • Envases que han estado en contacto con los medicamentos (frascos, blíster, tubos, aerosoles, ampollas, etc.), aunque estén vacíos.

Es importante también tener en cuenta que otros elementos como agujas, termómetros, radiografías, gasas, pilas u otros productos químicos no se pueden reciclar por este procedimiento, aunque estén relacionados con algún medicamento o similar.

En la página web de SIGRE podéis encontrar muchísima más información sobre todos los aspectos relativos a la labor que desempeñan.

La revisión regular de los medicamentos, guardar los envases usados y llevarlos a la farmacia para su reciclaje no supone un gran esfuerzo. Sin embargo, con ello estaremos contribuyendo a una labor responsable, de la que debemos ser conscientes y que nos beneficiará a todos.

A continuación, os dejo un vídeo muy ilustrativo sobre todo el proceso:

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