Antes de entrar de lleno en las cifras que he ido recopilando sobre el control de mis glucemias cuando hago ejercicio físico, me gustaría hablaros un poco sobre lo que pienso acerca de la utilidad que tiene como herramienta para el control de la diabetes. En mi opinión, es como una dosis extra de insulina, pues ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre, aumenta la sensibilidad frente a la insulina, despeja la mente de tensiones y preocupaciones, ¡¡qué más se puede pedir!!
Siempre que hablo con alguien sobre cómo llevo el control de mi diabetes, y sobre todo, cuando me piden algún consejo, lo primero que digo es que cada caso es distinto, ya que nuestro cuerpo se ve afectado diariamente por un sinfín de variables: horarios de comida, tipo de alimentación, niveles de estrés, características físicas (peso, edad, sexo), ejercicio físico, medicamentos, etc. Y todo ello influye en qué será más conveniente para cada caso particular. Lo que sí puedo aportar en cuanto al ejercicio físico, es que siempre me ha acompañado y me acompañará en la gestión de mi diabetes.
Cuando me la diagnosticaron tenía 19 años, sin antecedentes familiares conocidos, y el médico me recomendó un tratamiento de antidiabéticos orales, metformina (dianben) y acarbosa (glucobay) concretamente, que seguí durante unos 2 años y medio. No puedo opinar si dicho tratamiento fue el correcto o no, pues como ya he comentado en otras ocasiones, no soy médico y todo lo que aquí aporto es fruto de mis vivencias personales. Era un paciente joven y sin sobrepeso (1,90 de estatura y 70 kg. por aquel entonces) y seguí ese tratamiento a rajatabla. No me iba mal, las glucemias se mantenían en rangos aceptables, pero con mi perspectiva actual, creo que ello era debido a mi control estricto de la dieta, la poca e insuficiente insulina que aún generaba mi páncreas según el endocrino, y sobre todo, al ejercicio físico que regularmente llevaba a cabo sin faltar ni un sólo día.
Para facilitarme la tarea, mis padres me compraron una bicicleta estática, con la que podía realizar un ejercicio físico sencillo, aunque hubiese mal tiempo, y controlable en cuanto a intensidad y duración. Aún hoy me acompaña mi buena bicicleta Boomerang B580. ¡¡Anda que no he hecho ya kilómetros con ella!!
Se que a mucha gente le aburre hacer ejercicio en la bicicleta estática, pero tienes muchas posibilidades a la vez que haces este tipo de ejercicio, como escuchar música, ver la tele, charlar con alguien, incluso jugar a la play mientras le das caña a los pedales. Es cuestión de proponértelo y hacer lo que más te guste, no debes verlo como una obligación odiosa que te debes imponer por ser diabético. Adáptalo a tus necesidades y comprobarás los beneficios. Además, las posibilidades son infinitas, no tiene porqué ser con una bicicleta estática, desde andar un ratito todos los días, hasta correr o practicar cualquier tipo de deporte, la cuestión es que hagas ejercicio físico a la vez que te diviertes.
Posterior
mente al tratamiento con antidiabéticos orales, tuve que empezar con insulina, pues la producción de mi páncreas se agotó y por mucha dieta estricta o ejercicio físico que hiciera, mi control glucémico ya no era tan bueno como antes. Todo ello sin contar con la reducción de peso que tuve con dichos medicamentos, acercándome a unos delgados 60 kg. Definitivamente tenía que cambiar el tratamiento.
Comencé con la insulina Novomix 30, mezcla de un 30% de acción rápida y un 70% de acción intermedia, y pronto se vieron los resultados, en 2 meses recuperé 10 kg. y mis glucemias mejoraron. Por supuesto, la dieta y el ejercicio físico diario continuaron en esta etapa. A pesar de mantener buenos datos en cuanto a glucemias y hemoglobina glicosilada (en torno al 7%), al inyectarme únicamente dos veces al día (desayuno y cena) había un largo periodo de tiempo donde me costaba mantener la glucemia a raya, sobre todo la posprandial del almuerzo. Entonces realizaba el ejercicio físico para combatir las glucemias altas, fundamentalmente después de la merienda. Quizás por ello duré tanto tiempo con ese tratamiento, a pesar de la poca flexibilidad que me permitía.
El cambio que me llevó al tratamiento que sigo actualmente, con Novorapid y Lantus, me ha supuesto acercarme a lo que podríamos llamar como “rutina cercana a la normalidad“, y según lo veo yo, he ganado en calidad de vida, aunque me haya supuesto incrementar el número de inyecciones diarias (de 2 a 5). Últimamente me mantengo en 76 kg., con mis últimas hemoglobinas glicosiladas en 5,8% y 6%, y sin olvidar el mantenimiento de una dieta saludable junto al ejercicio físico diario. La ventaja es que ahora puedo adaptar la insulina a lo que hago y no al revés.
En definitiva, lo que pretendo aportar con todo esto es que los beneficios que nos puede proporcionar la realización de un ejercicio físico diario, son tan buenos como los de cualquiera de los medicamentos que nos tomamos para el control de nuestra diabetes. Y las alternativas que existen son tan variadas que podemos escoger la que más nos guste, lo fundamental es que nos divirtamos haciendo el ejercicio físico a la vez que nos beneficiamos de sus efectos. Y vosotros, ¿realizáis habitualmente alguna actividad física? En un próximo post, publicaré los datos sobre el control de mis glucemias antes y después de la actividad.
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