¿Cuál es la mejor insulina?

Como ya he comentado en otras ocasiones cada persona es un mundo, y para el caso de las personas diabéticas, no existe ningún tratamiento mágico o receta universal que podamos seguir para llevar un perfecto control del nivel de azúcar en sangre.

Por ello, es importante que conozcamos bien nuestro cuerpo y realicemos, sobre todo cuando se ha diagnosticado recientemente la diabetes o se ha cambiado de tratamiento (nueva insulina, diferentes dosis, cambio en el horario de inyección, etc.) un seguimiento adecuado para darnos cuenta de cuáles son los mejores parámetros para sentirnos bien y tener la glucosa dentro de rangos aceptables.

Para el control de la diabetes las alternativas que existen hoy en día son diversas, gracias a los avances científicos que han hecho posible cada vez mejores medicamentes y con útiles propiedades.

En el caso de las insulinas, es importante conocer en qué se diferencian unos tipos de otros, escogiendo para cada caso concreto la que mejor se adapte, a fin de conseguir un tratamiento adecuado. Existen tres aspectos mediante los cuales podemos identificar y diferenciar los tipos de insulina existentes, los cuales describo a continuación:

- Inicio / Arranque: Hace referencia al tiempo que tarda la insulina en llegar al torrente sanguíneo y comienza por tanto a reducir los niveles de glucosa en sangre.

- Pico de acción: Momento durante el cual la insulina está logrando su máximo efecto.

- Duración: Tiempo total durante el cual la insulina mantiene sus efectos, reduciendo los niveles de glucosa en sangre.

Teniendo en cuenta estas características, podemos establecer una clasificación que identifique los diferentes tipos de insulinas existentes:

En el siguiente gráfico podemos ver una comparativa del efecto que los diferentes tipos de insulina tienen a lo largo del día una vez inyectadas:

Como podemos ver, las alternativas son diversas, por lo que tras un estudio individualizado de las características del paciente, el médico escogerá la opción más conveniente, determinando tanto el tipo de insulina como las dosis que debe inyectarse para mantener unos niveles aceptables de glucosa en sangre, dando lugar a la terapia de insulina a seguir por el paciente diabético.

En próximas entradas explicaré con más detalle las terapias de insulina más utilizadas actualmente para el control de la glucosa en sangre, desarrollándose en los últimos años opciones cada vez más parecidas a la administración de insulina que generaría de manera natural el páncreas en caso de no tener diabetes, como es el caso del método denominado bolo basal.

Os invito a que comentéis la terapia de insulina que estáis siguiendo actualmente, así como si anteriormente habéis estado siguiendo cualquier otra, a fin de compartir vuestras experiencias y poder comparar la evolución de los diferentes tipos existentes.

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